Podemos abordar el  concepto  autorreconocimiento desde dos ángulos: como meta de la  identidad personal y como una necesidad humana de alto nivel, previa a la autorrealización

 

La identidad personal 

El autorreconocimiento está íntimamente unido y relacionado con la noción de identidad. El concepto de identidad en psicología es complejo; para simplificarlo podemos decir que  es el conjunto de conductas, habilidades, creencias y experiencias de vida que nos proporcionan una imagen consistente y coherente de un@ mism@. El desarrollo de la identidad se puede realizar durante toda la vida, aunque es más intenso en la adolescencia. Se puede distinguir una identidad individual y otra colectiva. 

  • La identidad individual es la que adquirimos en los primeros años de vida, cuando empezamos a diferenciarnos de los demás y a tener el concepto de individuo. Esta adquisición nos favorece tener un equilibrio psicológico, a través de dos funciones:  
    • Valoración de un@ mism@. Tomar conciencia de un@, diferenciarse, conocerse, valorarse y tener una sana autoestima.  
    • Adaptación al medio. Tener la capacidad de modificar algunos aspectos personales para integrarnos en el entorno. 
  • La identidad colectiva es aquella que se da al identificarnos o compartir ideas y vínculos afectivos con otros. Esta identidad necesita que el grupo de afiliación tenga una serie de características propias, las cuales existen en oposición a otros grupos que tienen rasgos diferentes. Esta identidad genera un sentimiento de pertenencia compartido por aquell@s que se reconocen afines y que se sienten unidos a la comunidad que les acoge. Así desarrollamos la identidad familiar, la cultural, la religiosa, la social… 

 

Desarrollo de la identidad

La adolescencia es la etapa clave del ciclo vital para la formación de la identidad. En la pubertad se dan una serie de cambios físicos, psicológicos y sociales, propiciando que los adolescentes tengan que reconocerse y hallar la manera de aceptarse, lo que suele generar dificultades. Es una fase en la que se busca integrarse en la sociedad, de ahí la importancia de pertenecer a una pandilla. Un momento de investigación personal donde parte de la identidad se la da el grupo al que pertenecen.  Por otro lado, también pueden explorar ser diferentes y destacar, algo que está unido a un miedo a no agradar, salirse de las normas de su “tribu” y poder hacer el ridículo. Intentar aunar estas dos fuerzas o tendencias  favorece la aparición de dudas e inseguridades. Por si esto fuera poco, en este momento es cuando por primera vez se busca un sentido a la vida y a un@ mism@.

La familia, que aunque en el fondo sigue siendo un importante referente, pasa a un segundo plano, los adolescentes se alejan de ella para encontrar su propia identidad y descubrir nuevos valores. En esta investigación se cuestionan las creencias sociales, morales, culturales o políticas, intentando descubrir otras que les satisfagan y sientan más acordes con su identidad. 

 

El autorreconocimiento como necesidad humana

El psicólogo humanista Abraham Maslow (1908-1970) desarrolló un sistema de jerarquización de las necesidades humanas, que se conoce con el nombre de  la pirámide de Maslow. En esta categorización se sitúan las necesidades humanas, según la importancia que tienen en nuestra vida. Este sistema tiene 5 niveles y el autorreconocimiento ocupa el cuarto nivel. 

  1. Necesidades fisiológicas. Son las relacionadas con la supervivencia del ser humano: respirar, beber, comer, descansar, protegerse y reproducirse.  
  2. Necesidades de seguridad. Son las que proporcionan seguridad y estabilidad: salud, empleo, sueldo, recursos y confianza (familiar, ética y de propiedad privada). 
  3. Necesidades sociales. Aquellas que nos impulsan a relacionarnos, proporcionándonos sentimientos de afiliación y de afecto. Encontramos su culminación en la amistad, el sentido de pertenencia, el amor y la intimidad sexual.  
  4. Necesidades de reconocimiento. Son las que se satisfacen cuando obtenemos el respeto de los demás ante una acción. A través de nuestra labor profesional y nuestras relaciones con otros, podemos recibir respeto y confianza de los demás. Este éxito nos proporciona contento, sano orgullo, aumenta la seguridad en nosotros y la autoestima. 
  5. Necesidades de autorrealización. Este último nivel también se le conoce como  la motivación de crecimiento o necesidad del ser.  En este grado podemos encontrar nuestras aspiraciones de espontaneidad, creatividad, resolución de problemas, moralidad, falta de prejuicios y, como colofón, la aceptación de las situaciones. 

 

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