Ser objetivos con la propia imagen corporal es algo verdaderamente difícil. Seguramente, ninguno de nosotros tenemos una idea muy realista de cómo somos físicamente. Cuando ese desajuste entre la realidad y la percepción es muy grande y sufrimos por ello, se convierte en un problema.

 

La preocupación por nuestra imagen no es algo exclusivo de nuestros días. Los cánones de belleza y modas asociadas a la imagen han existido siempre. Basta con pensar en los vendajes que desde niñas atrofiaron los pies de mujeres en China o en los largos cuellos femeninos imitando los de jirafas de determinadas tribus de África. Más cercanos a nuestros días y espacio geográfico encontramos el uso del corsé, un aparato creado para modificar el cuerpo femenino de acuerdo a unos ideales de belleza y de moral. En siglo XVI se ajustaba para que la mujer pudiera tener un torso plano y rígido, ocultando así sus senos. Esta rigidez, además, limitaba notablemente sus movimientos. En los siglos posteriores (XVII y XVIII) este aparato cambia para ensalzar la figura femenina, aunque sin dejar de oprimir a quienes lo llevaban. Desde nuestra cultura quizá nos parezcan aberraciones. Sin embargo, si nos paramos a pensar en nuestra “sociedad pro delgadez”, podemos observar que existe una excesiva e insana preocupación por nuestra imagen corporal. Esta preocupación está influenciada por el canon de belleza actual, las presiones sociales (amigos, medios, redes…) y familiares.

 

Los peligros de tener la delgadez como ideal de belleza:

  • La internalización del ideal de belleza = delgadez es un factor de riesgo para desarrollar alteraciones de la imagen corporal, (Zuvirie RM., Rodríguez MD., 2011).

 

  • Las alteración de la imagen corporal lleva a algunas personas a iniciarse en una dieta que, en algunos casos, será el inicio de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). Comenzar a realizar una dieta suele ser la puerta de entrada para empezar a padecer un TCA.

 

  • La sociedad y cultura en la que vivimos provoca un incremento en la percepción de la grasa corporal, una menor valoración del autoconcepto físico general y una mayor insatisfacción con la imagen corporal. (Fernández J, Marcó M, de Gracia M, 1999).

 

  • La insatisfacción corporal se relaciona directamente con alteraciones en la dieta y opiniones subjetivas sobre la necesidad de la pérdida de peso (Bunnell DW, Cooper PJ, Hertz S, et al. 1992).

 

  • La percepción negativa de nuestra imagen repercute en el aumento de los tratamientos y operaciones estéticas dirigidas a modificar el cuerpo. Además, sorprende que algunas de las operaciones son solicitadas por personas muy jóvenes.

 

  • El hecho de que el 70% de la población adolescente no se siente bien con su cuerpo: 6 de cada 10 chicas consideran que serían más felices si estuvieran más delgadas, según datos de la Asociación Española para el Estudio de los TCA (AEETCA).

 

 

Definamos algunos con conceptos para entender el amplio espectro de la imagen corporal:

¿Qué es la imagen corporal?

La imagen corporal es un concepto formado por percepciones corporales, creencias sobre el cuerpo, actitudes y sentimientos hacia él, unidos o asociados a las experiencias vividas. El psiquiatra estadounidense Paul Schilder la definió en 1935 como La imagen que forma nuestra mente de nuestro propio cuerpo; es decir, el modo en que nuestro cuerpo se nos manifiesta”. El concepto de nuestra imagen corporal, no es como somos en realidad, sino que expresa cómo nos vemos por fuera siendo una consecuencia de cómo nos sentimos con nosotros. Por lo tanto, se podría decir que más que vernos en el espejo con los ojos, nos vemos con nuestro cerebro (concepto cognitivo de nosotros: valoraciones o juicios), con nuestro corazón (sentimientos hacia nosotros: aceptación/ rechazo) y nuestros pies y manos (acciones y conductas que nos llevan a un resultado).

 

¿Qué es la imagen corporal negativa?

Es la insatisfacción con respecto al cuerpo o partes del mismo, (Bell y Rushford en 2008). La persona tiene mal integrado su esquema corporal, lo percibe de forma inadecuada y se siente a disgusto con su apariencia.

 

¿Qué es la distorsión de la imagen corporal?

Es un estado constante de insatisfacción y preocupación por algún aspecto de la apariencia física que puede llevar a la obsesión (Thompson en 1990). Decimos que alguien tiene una imagen corporal distorsionada cuando su imagen real no coincide con la que tiene de sí mismo. Esta alteración es la que hace que vean su reflejo alterado, como si fuera un juego de espejos cóncavos y convexos, como los que aparecen en las ferias.

El Trastorno dismórfico corporal, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM5, 2013), es una alteración psicológica que se caracteriza por tener una preocupación obsesiva relacionada con algún aspecto de la imagen personal. 

Podríamos decir que la idea de la imagen corporal de cada uno se sitúa en un continuo en el que hay dos extremos: imagen corporal realista y trastorno dismórfico corporal.

 

La distorsión de la imagen corporal en los TCA

Las personas que sufren TCA se autoevalúan en todas sus vertientes y aspectos de su vida según como se perciben en el espejo. Es decir, si se ven o sienten bien con su figura se consideran válid@s, seguros y confiados en sus posibilidades para tener éxito (sacar una buena nota en un examen, por ejemplo). El problema es que suelen percibirse de forma muy distorsionada y eso hace que automáticamente se consideran poco válid@s, se sientan insegur@s para sacar buena nota y no confíen en sus posibilidades para tener éxito en diferentes facetas. La distorsión de la imagen corporal es uno de los síntomas más dolorosos con los que conviven y quizá, el que tarda más en desaparecer hasta que consiguen recuperarse. Verse o sentirse dentro de esa distorsión les influye en todas las áreas de su vida: vestirse, ir a clase, ir a trabajar, comprarse ropa, presentarse a un examen, hacer una presentación, salir con amigos, ir al gimnasio, tener relaciones íntimas y, por supuesto, comer. En las etapas más duras del trastorno se puede decir que esta distorsión maneja la vida del afectado, es decir, que dependiendo de cómo se vea o se sienta, se atreverá o no incluso salir a la calle. 

 

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